viernes, 19 de enero de 2018

"La isla del doctor Moreau", de H. G. Wells


Título: La isla del doctor Moreau

Título original: The Island of Doctor Moreau

Autor: H. G. Wells

Año de publicación: 1896

Traducción: Carolina Martínez Muñoz

Calificación: 🌟🌟🌟🌟🌟


El estudio de la Naturaleza vuelve al hombre tan cruel como la propia Naturaleza.


Siento que no puedo hablar de este libro sin evocar el espanto. Mientras lo leía resonaba en mi cabeza una frase de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, en donde alguien grita “¡El horror! ¡El horror!”. Un resumen de lo inexplicable. La isla…  me pareció igual de contundente en cuanto a la temática y cada capítulo termina con una frase que te envía directamente al siguiente, casi sin pausas, con una reflexión digna de figurar en las citas favoritas. Sé que mi reseña no estará a la altura del libro, pero puedo conformarme con expresar mis sentimientos hacia él. 

Edward Prendick es un biólogo que naufraga y es rescatado por un barco que tiene un cargamento y pasajeros muy peculiares. El cargamento se trata de animales enjaulados y quien debe llevarlos a una isla es un hombre llamado Montgomery que afirma vivir allí. Al llegar a la isla, Prendick (que no fue invitado a quedarse en ella, es importante aclararlo) se encuentra con una fauna indefinible y empieza a interiorizarse con los experimentos de un tal doctor Moreau. Lo demás, es sobrevivir. 

No quiero decir cuál es el secreto de la isla y qué es lo que se cuece en ella. Revelaría demasiado y le quitaría la gracia al libro, aunque probablemente muchos ya lo sepan (por spoilers o por las películas). Cualquier persona que tenga corazón (no importa si es proteccionista de animales o no) se sentiría apabullada por las atrocidades de las prácticas del doctor Moreau. Me abstengo de llamarlas “científicas”. Este libro me causó un dilema moral, un quiebre en el análisis pasivo-objetivo. Creo que refleja un poco las inquietudes de Wells acerca de la dirección que estaba tomando la ciencia sobre el final del siglo XIX (según pude leer, se pusieron “de moda” las vivisecciones y Wells también estudió biología) pero no quiero arriesgarme a decir algo más. Me gustaría leer La máquina del tiempo y otros de sus libros para esas cosas. Sí podría pensarlo por el lado de la hipocresía victoriana, ya que esto fue publicado en 1896: sigue en pie eso de ocultar la parte incivilizada del ser humano (e incluso la de los animales que se presentan en la isla) por temor a lo que surja en el caso contrario. Eso de poseer algo que no se puede controlar paraliza, pero también pone en marcha la inventiva del aparato represivo de Moreau. SPOILER  Por eso el recitado de las leyes, el látigo que portan los hombres, la “Casa del Dolor” que causa temor entre los híbridos. FIN DEL SPOILER 

Los personajes de La isla…  no están construidos para agradar. Para mí, ni Prendick se salva de los cuestionamientos. Moreau inflige dolor, pero Prendick no logra salir de su posición de hombre europeo privilegiado para empatizar con aquellos que son distintos, como si le costara desprenderse de la mirada de Robinson Crusoe. Apelo a dos o tres momentos de lucidez de Prendick en donde se abandona a su suerte. Sin embargo, Moreau es quien falla: su mirada (y sus actos, en consecuencia) es más peligrosa que la de Crusoe. Reinventa al ser humano o, mejor dicho, lo sigue entronizando frente a todos los seres vivos del planeta, sacándole las emociones. Y está bien jugado, porque de lo contrario sería igual a todas esas bestias que corretean por ahí, ¿no? Es terrible pensarlo, incluso decirlo en voz alta me da asco. Me he cruzado con personajes ficticios perversos, pero hacía mucho tiempo que no me cruzaba con uno tan indefendible (desde Lolita, para ser exacta). Se me ocurre compararlo con el doctor Frankenstein, en todo caso. Refiriéndome a lo puramente técnico, no estoy segura de que todos sean personajes redondos. Moreau y Montgomery no evolucionan y, SPOILER por no hacerlo, terminan siendo “devorados” en el final. FIN DEL SPOILER Si esto no implica darwinismo, no sé qué es. 

Sobre la narración, no tengo casi nada que criticar. No sé si eso me deja tranquila o si me inquieta por ser incapaz de encontrarle una fisura. La verdad es que el relato de Prendick es conciso, deja cuestiones implícitas para que las complete el lector y se expresa de manera sencilla, a pesar de ser un hombre de ciencia que hace esperar un discurso más enrevesado. Agradezco también que las descripciones de los procesos de experimentación no sean tan gráficas como creía (eso no quita que me hayan causado impresión, obviamente). Me gusta que Wells prefiera que se entienda todo antes que el libro quede abandonado por sus dificultades científicas y/o filosóficas, empapadas por las discusiones de fin de siglo. Hay frases, como ya dije, que son profundas y merecen darles la vuelta. No creo que leer este libro termine en una experiencia vacía, sobre todo porque permite aprender sobre el contexto. Los debates entre Prendick y Moreau, aunque disten de ser una gran iluminación (a mí me basta con el planteo, por lo menos), dan para pensar. Lo único que podría añadir, por una cuestión de género, es que las escasas mujeres que hay en este libro son animales y cargan con un trato peyorativo del narrador. No hay término medio: o parecen prostitutas o son pudorosas, además de feas. 

El final me gustó mucho porque no pasó por alto los problemas que trajeron esas experiencias. En ese sentido, el contraste con la civilización es muy sincero y me hizo recordar el final de otro libro. 

Así que me llevé La isla del doctor Moreau como una de mis lecturas preferidas del 2017. Siempre considero que las historias que impiden que las sueltes son las mejores y por lo general cuando me sucede terminan siendo excelentes. Esta no es la excepción. Me alegro de haber leído a Wells (¡por fin!) y saber que es un autor que va más allá de las aventuras de ciencia ficción e invita a quedarse en la isla después de cerrar el libro. Si me atrevo. 

viernes, 12 de enero de 2018

#WomenPNL: "El carretero de la muerte", de Selma Lagerlöf

Leí el primer libro del reto Women Nobel Literature y estoy muy contenta de haber encontrado, por fin, a esta escritora y docente sueca. Como aclaración, la imagen del libro no corresponde a la edición que leí yo. 
Título: El carretero de la muerte

Título original: Körkarlen

Autor: Selma Lagerlöf (1858-1940)

Año de publicación: 1912

Traducción: Editorial Universitaria Centroamericana

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

[…] no hay cargo más espantoso que el de conducir este carro casa por casa. Doquier se presenta el carretero, lágrimas y gemidos le esperan.



No es un libro de terror, no es para Halloween y tampoco es para Navidad. Es una mezcla rarísima que me hizo acordar a  Canción de Navidad (1842), de Charles Dickens, pero con unos toques que lo hacen único. Esta autora sueca a la que leo por primera vez me encandiló con las escasas páginas que pude leer de El maravilloso viaje de Nils Holgersson  (1906), antes de cambiarlo por este porque mi versión estaba incompleta. Esta novela en particular me conquistó.

Corre Nochevieja (en el libro se la menciona como “noche de San Silvestre”) y sor Edit, del Ejército de Salvación, agoniza en su cama por culpa de la tuberculosis. Sabe que no le queda mucho tiempo y pide algo inaudito: ver a David Holm, un hombre vil, cruel y alcohólico que maltrata a todo el que se cruce en su camino, incluyendo a su esposa y a sus hijos. Pero Holm, en ese mismo momento, está muy entretenido en otra parte contándole a unos hombres una leyenda sobre una carreta que se pasea con un conductor muy singular: el lacayo de la muerte.

Lagerlöf fue la primera mujer en ganar el Nobel 
El motivo por el cual están unidas estas dos personas que mencioné no lo voy a revelar, por supuesto, pero merece que se preste atención. Hay todo un discurso sobre las segundas oportunidades y la capacidad de ser una mejor persona que me sonó muy religioso. Para los tiempos que corren algunas situaciones del libro son retrógradas e inaceptables, pero en la historia sólo se busca la redención y los daños deben olvidarse. SPOILER La señora Holm, por ejemplo, abandona a su marido por malos tratos y los demás se lo reprochan. Pero claro, al que hay que salvar es a Holm. FIN DEL SPOILER Me hicieron impacientar más de una vez. Porque Edit es demasiado buena para este mundo y mucho más para velar, en medio de su gravísima enfermedad (en un tiempo donde la muerte era segura), por un hombre tan malvado. Estas son cuestiones de contenido, pero no está mal hacerles un espacio para comentarlas. 

Ahora bien, la historia del carretero de la muerte me encantó. No quiero contar mucho para que los futuros lectores puedan apreciarla por sí mismos, pero pone los pelos de punta. El carretero cambia cada vez que alguien muere al dar la última campanada que anuncia las doce (es decir, ya entrando en Año Nuevo) y está condenado a deambular. Me gustó cómo se establece una relación entre aquel que está en el umbral y la persona que está por llegar allí. Todo esto contado con una sencillez y una maestría sorprendente.  Y no, no hay excusas para no leerlo. 

Los personajes, que se presentan rápidamente porque es una novela corta, tienen profundidad, personalidad y evolucionan a lo largo de la historia. David Holm, Jorge, Edit y hasta la esposa son inolvidables, dinámicos y pasan por varios estados emocionales. Sin embargo, mientras leía mi cabeza volvía constantemente a Scrooge y a los fantasmas de las Navidades, incluso por el vuelco dramático de las actitudes de los protagonistas. En cuanto a la narración, está en tercera persona y la perspectiva se traslada de un lado al otro para no perder ni un segundo de esa noche de transición, en varios sentidos. Hay pasajes que realmente me emocionaron por la forma en que describían (o intentaban imaginar, porque uno nunca sabe) ese momento por el que todos pasaremos. 

El carretero de la muerte es un título muy terrorífico para un libro que intenta transmitir lo contrario: hay vida en la muerte. Existe la esperanza, la ilusión de volver, la reflexión sobre la vida y el arrepentimiento por las equivocaciones. Tocar fondo y emerger. Es un libro triste, lo acepto, pero tiene su luz escondida. Creo que la autora quería demostrar eso. Y si en cada Navidad los lectores descubrimos o volvemos al libro de Dickens, entonces en Nochevieja y Año Nuevo esta novela de Lagerlöf no debería faltar. Es mi humilde propuesta. 

viernes, 5 de enero de 2018

Retos de lectura 2018

Antes que nada… ¡feliz Año Nuevo! Espero que lo hayan pasado bien, si lo festejaron. Y que se cumplan todos los deseos que pidieron durante el brindis (“más libros” era uno de ellos, seguramente). Hablando de libros, en esta entrada quería contar cuáles son los retos de lectura que me propuse para este nuevo año y espero cumplir, porque hasta ahora el único que completé es el de Goodreads, que casi siempre termino a duras penas. Ya intenté con el PopSugar en el 2016 y fracasé. 

Sin embargo, ahora estoy entusiasmada porque me anoté en el Women Nobel Literature que propuso Diana de Con todo mi ser y pueden encontrar la entrada de su blog en el link del banner, que también está en la barra lateral.


La idea principal es leer a las 14 mujeres que fueron galardonadas con este premio (que son muy pocas, a diferencia de los ganadores masculinos) para darles visibilidad. Y, de paso, saldamos las deudas que tenemos con ellas. A la única que he leído fue a Toni Morrison y todas las demás, siguen pendientes. De más está decir, a modo de descargo, que ni siquiera mi carrera les otorga el espacio que merecen. He leído a más autores ganadores del Premio Nobel porque a ellos sí los tienen en cuenta a la hora de armar un programa de lectura. Eso hace que a veces me aferre a mi educación y siempre deje para después a las autoras que quiero leer.

Este es el calendario que armé e iré actualizando a medida que haga las lecturas. Como son 14 autoras, en los primeros 2 meses leeré el doble. Algunos libros que ya elegí los puse en el calendario, pero me faltan algunos que todavía debo conseguir. Voy a intentar, en la medida de lo posible (porque todavía no sé qué tan tranquila me van a dejar mis estudios y el trabajo), reseñar todos los libros que vaya leyendo de este reto. Pueden seguir mis estados de lectura en Goodreads.

El segundo reto al cual me anoté es al de Clásicos, armado por la genial Lau del blog Fantasía Mágica: Libros junto al mar. Lo recomiendo para las personas que sientan un "faltante" de clásicos entre sus lecturas y se propongan leerlos, ya que la cantidad de libros es a elección de cada uno. Se preguntarán para qué hago este desafío si yo ya leo clásicos. Es coherente que lo piensen. La cuestión es que me permite 2 cosas: no llenar mis lecturas de contemporáneos y, a la vez, no excederme en la cantidad de clásicos para darle una oportunidad a libros de otros géneros y épocas. Voy a ir anotando por aquí cada uno de los libros que termine e incluya en este reto.



Por supuesto, también me sumé al Reading Challenge de Goodreads. Este año intentaré leer 60 libros (y de esos, 15 no tienen que ser clásicos, por supuesto) más que el año anterior, y espero superarlo. Sigo extrañando mi marca superior a 90.

Otro de mis retos personales es el de terminar los cuentos de Edgar Allan Poe, los cuales dejé por la mitad por las exigencias de la vida que no me permitían disfrutarlo. Y espero poder leer (y comprar, más que nada, porque ese es mi gran problema) todos esos juveniles que tengo marcados como prioridad.

¿A qué desafío se anotaron este año? ¡Que tengan buen fin de semana!
  

viernes, 29 de diciembre de 2017

[Libros y manías] Las mejores y las peores lecturas de 2017

Por fin te vas, 2017. Toca hacer un balance mental de los mejores y los peores libros que leí a lo largo de doce meses. Este año fue muy flojo en cuanto a cantidad de lecturas: 57 libros. Tuve un pico máximo de 91 libros leídos en 2014 y después de eso nunca pude llegar a 80. El Reading Challenge de Goodreads lo modifiqué tres veces porque me daba cuenta de que no llegaba con las lecturas, ya que este año fue muy irregular para mí. Importa más la calidad que la cantidad, lo sé, pero por mis gustos, por mis estudios y por mi profesión no puedo darme el lujo de leer poco.

Reuní los 3 mejores y los 3 peores libros del año, según mi opinión, y les pongo las estrellas para que se orienten en cuanto a calificación. Por suerte, las lecturas no fueron tan malas. Empiezo por las buenas. 

Las mejores lecturas

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson 🌟🌟🌟🌟🌟
Todavía no puedo sacarme la sensación que me dejó este libro. Es tétrico, es retorcido, es intrigante. En mi reseña traté de expresarme lo mejor que pude. Sé que no le causó lo mismo a todos, pero a mí me fascinó. RESEÑA

La isla del Dr. Moreau, de H. G. Wells 🌟🌟🌟🌟🌟
Me enamoré de este libro después de unas diez páginas. Al principio empezaba como cualquier historia en donde un hombre naufraga y llega a una isla, pero este no es un relato más. Es un libro muy bueno y muy horrendo a la vez. Ya publicaré mi opinión más adelante.  

La edad de la inocencia, de Edith Wharton 🌟🌟🌟🌟🌟
Esta autora necesita más difusión. Ni siquiera alcanza con el hecho de que exista una película (que todavía no vi, lamentablemente) del libro. Las estadísticas de la reseña que publiqué me dicen que no es muy interesante para el público, pero yo lo rescato y lo vuelvo a decir: la historia es hermosa y vale la pena descubrir a esta autora. RESEÑA

       

Las peores lecturas 

Quédense en la trinchera y luego corran, de John Boyne 🌟🌟
Todavía no subí por acá la reseña del libro pero lo haré. A grandes rasgos, este libro no me gustó por su irregularidad, por sus intentos de golpear bajo y por los personajes que ni fu ni fa. No pude disfrutarlo.

El gran Galeoto, de José Echegaray 🌟🌟
Es una obra de teatro que se lee en una hora o un poco más y debería habérmela ahorrado. No me gustó, me pareció acartonada y predecible por donde se la mire. Cada vez amo más a William Shakespeare.

La romana, de Alberto Moravia 🌟🌟
Un libro ligero pero horroroso sobre la vida de una mujer de actitudes virginales hasta que decide convertirse en prostituta. Personajes masculinos deplorables, una protagonista ignorante por elección y un blablabla sobre la aceptación de tu destino. Quisiera poder hechizarme con Obliviate.


Me quedaron afuera las relecturas de libros que me habían gustado en su momento y que este año volvieron a encantarme, como Drácula. Esta es la última entrada del 2017 así que les deseo (muy anticipadamente) a todos los que lean esto que terminen bien el año y que empiecen uno fenomenal 🎇🎉

Nota de actualización: hoy, 31 de diciembre, pude terminar otro libro (Los besos en el pan, de Almudena Grandes), así que modifiqué la cifra. Son 57. Y una cosa más que olvidé decir (esto me pasa por verborrágica): gracias por haberme soportado durante el 2017 xD 

viernes, 22 de diciembre de 2017

"Medea", de Eurípides


Título: Medea*

Título original: Μήδεια

Autor: Eurípides (480 a.C - 406 a.C)

Año de representación: 431 a.C

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

[…] Pues la mujer es medrosa y no puede/ aprestarse a la lucha ni contemplar las armas,/ pero, cuando la ofenden en lo que toca al lecho,/ nada hay en todo el mundo más sanguinario que ella. 

Carcajada de bruja de fondo. Y eso es, por supuesto, un agregado mío, porque en realidad Medea no se ríe mientras dice lo anterior. Medea sufre y reflexiona sobre su condición de mujer y de desterrada, además de mujer traicionada. Me sorprende que Eurípides se haya detenido en estas cuestiones en esa época y si lo tuviera cara a cara (soñemos, total no cuesta nada) lo felicitaría. La obra no sólo puede agradar por su protagonista decidida, sino también porque lo que le sucede a ella no se limita a un género. 

Reponer el argumento desde el principio sería muy largo (mucho más si tomamos en cuenta las distintas versiones de la historia), así que voy a atenerme a esta obra y ya. Medea es una hechicera proveniente de Cólquide, país al cual Jasón fue a buscar el vellocino de oro en Argonáuticas, de Apolonio de Rodas. Jasón se casa con Medea, quien lo ayudó en su aventura, y por X razones abandonan el país y terminan en Corinto, donde reina Creonte. Sin más preámbulos: Jasón ahora querrá casarse por conveniencia con la hija de Creonte, Glauca, y Medea sufre un ataque de furia absolutamente entendible. Para colmo, Creonte la destierra a ella y a sus dos hijos (que también lo son de Jasón). Medea negocia muy hábilmente un día más para quedarse y preparar “el viaje”, pero en realidad algo trama…

El conflicto, entonces, se centra en que Medea es una extranjera que terminó con su propia familia por amor a Jasón y le cuesta horrores aceptar que, tal vez, sus decisiones fueron demasiado apresuradas. Enfrenta un destierro injusto, además de una traición, debido a que no concibe la posibilidad de que Jasón se case con otra mujer (y que para colmo le recrimine que ella se comporta como una “bárbara”, dicho sea de paso). La forma en que ella se expresa es clara y los lamentos no tienen desperdicio, ya que dice cosas que muchas mujeres piensan pero prefieren no decir en voz alta. Y Jasón, el valiente pero poco lúcido Jasón, también las dice. Las acciones de Medea son censurables, criticables, espantosas, etcétera, pero todas son cometidas con una frialdad que asombra. Cuando pensé qué sentido tenían esas determinaciones tan atroces me di cuenta de que sí había uno, el mismo texto lo provee. Y nunca está de más tener presente que, al fin y al cabo, Medea es una tragedia y no podía terminar de otro modo. 

Si ya saben el final, les recomiendo que igual lean el libro. Se lee rapidísimo porque cuenta con un ritmo excelente, no le da respiro al lector (o espectador, en realidad) a que suelte la obra antes de cruzarse con el plan macabro de Medea. Estas obras antiguas son mágicas: desde un principio, alguno de los personajes se encarga de anunciar qué va a suceder, y aun así uno no puede sustraerse y abandonar la obra por desinterés. Los diálogos son tan extensos como viscerales, encierran las frustraciones, la rabia y el dolor. Y no son para nada complicados de seguir. Como ya mencioné, hay toda una historia anterior a este episodio, pero en estas obras siempre se restituye parte de ella (mediante la nodriza, por ejemplo) y provoca que la trama sea identificada y entendida sin mayores dificultades. 

Medea es una gran obra a la que tal vez le falte un poco de determinación en la introducción de personajes secundarios, pero esto no arruina la lectura. Se redime con una protagonista fuerte y muy cuerda, que acepta su naturaleza y prefiere mantenerla, a pesar de renegar de ella. Sí, y a pesar de que haga eso (evado spoiler).

(*)Nota: esta no es la edición que leí. La mía no tiene especificada ni la editorial ni el traductor porque es de dominio público. Leído en 2015.

¡Que tengan buen fin de semana y pasen una hermosa Nochebuena y Navidad (por adelantado)! 🎅🎄