martes, 15 de agosto de 2017

Libros y autores que me aterran

Me puse a pensar en todos esos libros que esperan en mi biblioteca a que los agarre de una vez y los lea. Entre los que compro como si necesitara juntar provisiones para el día en que la Tierra se cubra completamente de nieve, se encuentran (o no, si es que todavía no los adquirí) los que me causan pavor. No tiene ninguna relación con el género de terror, si no que se trata del miedo que dan algunos clásicos que se consideran muy pesados o difíciles de entender.


Esa soy yo viendo la pila de libros 

Títulos como La Divina Comedia, de Dante Alighieri, o Ilíada, de Homero, tienen ese cartel de advertencia implícito que dice “CUIDADO” y me he hecho la valiente con unos cuantos de ellos (gracias a la carrera, je), pero luego están los que todavía no enfrenté o ya abrí y huí despavorida por X motivo. Esta es una lista justificada de libros que todavía no me animo a leer.    

Rayuela, de Julio Cortázar

Acá hay un problema desde el vamos, que parafrasearía como “desde el gusto”. No me llevo bien con Cortázar. He leído dos libros de cuentos, tengo El libro de Manuel por la mitad y nunca pasa de las tres estrellas de calificación simplemente porque no lo siento. Rayuela, por lo tanto, tiene la desgracia de estar a la sombra de mi disgusto. Tal vez no se la merezca. Le temo porque sé que es difícil, sé que necesita atención y una buena predisposición para jugar con el libro, pero dudo que esté preparada para ello. Probablemente, cuando empiece a leerlo lo abandone muchas veces. Puede que no. Ojalá que cuando me anime a leerlo las experiencias anteriores no jueguen en mi contra. 



Ulises, de James Joyce

Joyce, Joyce… ¿Qué hiciste? Para empezar, antes de leer Ulises se necesita un bagaje literario y cultural amplio. Este libro es la Odisea dublinesa y sí, hay que leer antes el libro de Homero, además de Retrato del artista adolescente, del mismo Joyce (uno de los personajes vuelve a aparecer en Ulises), entre otros. Recuerdo que lo empecé dos veces y llegué a las cien páginas. Entre los diversos motivos por los cuales lo dejé, el miedo está presente: no me sentía preparada para afrontar el resto del libro. En todos los capítulos tenía la sensación de haber perdido algo en el camino y me costaba desandarlo (es casi un arte). Está compuesto de referencias a otros libros y, tal vez, me convenga leerlo dentro de cincuenta años 😓 



Por el camino de Swann, de Marcel Proust

Creo que el miedo a este libro me lo infundió, sin darse cuenta, la facultad. Leí varios artículos sobre él o que lo mencionaban como ejemplo de algo, así que no debería temerle, ¿no? Tal vez por la extensión de la obra o por la profundidad que tiene, aún no me animé a leerlo. Es el primer libro de En busca del tiempo perdido y son siete partes en total. Veré si algún día me convenzo y lo leo cruzando los dedos para que me guste y consiga todos los demás libros ¿A favor? Dicen que es muy interesante y que está muy bueno. No he encontrado tantas malas críticas hacia este autor, además. Estuve husmeando el principio y está escrito de forma impecable. 




Guerra y paz, de Lev Tolstoi 

Otro ladrillo al que miro de lejos y lo saludo rápido, como si no quisiera que se pare a conversar conmigo. Tiene críticas de todo tipo, lo cual es alentador, porque podrían ser todas negativas y eso sería el fin. Una vez abrí un ejemplar en una librería y pasé páginas y páginas de descripciones que casi me comen viva. No me lo llevé (era muy chica y sabía que todavía no podría afrontar esas partes) y hasta el día de hoy no está en mi biblioteca. Ahora es el libro al que menos miedo le tengo, ya que conozco más a Tolstoi. Seguramente lo ponga en las prioridades después de Ana Karenina.  



Facundo, de Domingo F. Sarmiento

Le tengo terror… a que me aburra. Ya leí Recuerdos de provincia del mismo autor y no me gustó para nada. No lo quiero leer porque me atraiga específicamente. Siendo honesta, debo conocer este libro por la carrera y porque soy argentina. Este es un libro extenso que narra la historia del caudillo Juan Facundo Quiroga en las turbulentas décadas que siguieron a la independencia de mi país, en el siglo XIX. La parte política y cultural que se desarrolla me interesa (además del establecimiento del par “civilización y barbarie”), no lo niego, pero calculo que me va a costar. 





Así que estos son los clásicos que pospongo por culpa de mis propias inseguridades (en el caso de Ulises) o por experiencias previas que no son gratas (como el caso de Cortázar). Sé que la opción cómoda es no leerlos nunca y ya, problema resuelto. Por la importancia de estos títulos, dudo que pueda descartarlos definitivamente. A pesar de que algunos me den más ganas de leerlos que otros, nunca los saqué de mis prioridades y planeo ir borrándolos de la lista mental a medida que los termine. Lo importante es no dejar a un lado el placer de leer sólo porque sean indispensables. Confío en que, cuando los empiece, el miedo se evapore.

viernes, 4 de agosto de 2017

"Orgullo y prejuicio", de Jane Austen

Título: Orgullo y prejuicio

Título original: Pride and Prejudice

Autor: Jane Austen (1775- 1817)

Año de publicación: 1813

Calificación: 🌟🌟🌟🌟


Cuanto más conozco el mundo más me enoja, y todos los días confirmo mi creencia en la inconstancia de los caracteres humanos y en lo poco que se puede fiar de las apariencias de mérito o de talento.



Se hace difícil reseñar un clásico del cual ya está (casi) todo dicho, así que me voy a concentrar en mi opinión y no tanto en los elementos que describen al libro. Es, como la mayoría de los trabajos de Austen, una historia que se puede amar completamente por el desarrollo de los acontecimientos o vilipendiar porque los protagonistas carecen de sensualidad, cosa que lo hace aburrido para estos tiempos (o los lectores acostumbrados a estos tiempos). Sin embargo, creo que el problema pasa por la mala fama que le han hecho a Orgullo y prejuicio como un libro romántico en una época donde la definición del género está llena de contradicciones. Digo “mala fama” no porque un libro romántico sea de cuarta categoría (a pesar de que algunos lo son), sino porque me parece erróneo adjudicárselo a OyP con tanta soltura. Esta relectura abrió líneas de lectura que no había explorado y reafirmó que el objetivo principal de Austen era el de mostrar las ridiculeces que soportaba en esos años, usando como excusa la concertación de uno o varios matrimonios. Ese abanico que despliega en OyP lo vuelve más complicado, menos empalagoso y me sugiere por qué Austen nunca se casó, dejando a un lado que pueda confesarlo en alguna carta que todavía  no leí. No la culpo. 

Orgullo y prejuicio cuenta la historia de la familia Bennet, residentes de Longbourn, que está compuesta por padre, madre y cinco hijas mujeres (de mayor a menor): Jane, Elizabeth (Lizzy), Mary, Catherine y Lydia. Debido a que las mujeres no pueden heredar propiedades y a la muerte del señor Bennet la casa se legaría a un pariente varón, la madre de las muchachas no piensa en otra cosa que en acomodarlas mediante matrimonios ventajosos. Así que, cuando Charles Bingley, un hombre muy acaudalado, se muda cerca de los Bennet, la noticia de su soltería pone en alerta los instintos casamenteros de la señora de Longbourn. Ahí empieza la historia. Bingley tomará partido por Jane y, a la vez, este tiene un amigo medio gruñón que será importante en la trama: Fitzwilliam Darcy. 

La novela transcurre entre bailes, visitas, cartas, chismes y comparaciones entre la ciudad y el campo. Eso está garantizado por Austen. Noté que en esta ocasión los sucesos se me hicieron más fluidos y, comparándolos con otros libros de la misma autora, hasta fueron más agradables. De acuerdo a mi punto de vista, OyP está trabajado lo justo y necesario y goza de más libertad narrativa que Emma, por ejemplo. Hasta los personajes se sienten menos encorsetados en sus papeles y resultan más simpáticos, incluso si no lo son (estoy mirando a Collins de reojo, aunque admito que aporta la dosis de humor). El inicio se mete de lleno con el conflicto principal, es decir, la llegada de Bingley y su amigo Darcy, así que no introduce con lentitud. Eso me provocó dudas porque me daba la sensación de estar ante un libro troceado (hay cuestiones, como la relación entre el señor y la señora Bennet o las personalidades de las hermanas, que se hacen esperar), de esos en donde la información aparece mágicamente cuando la trama lo requiere, pero a la vez no. En la balanza pesó más la idea de que OyP es una novela que se desenvuelve sin la obligación de retratar todo en diez largas páginas sólo para que el lector pueda recorrer el resto sin sobresaltos. Me gustó que se tome el tiempo. 

Si no mencioné antes a Lizzy fue porque ella merecía su párrafo aparte. Es la verdadera protagonista de la historia ya que la mayoría de la narración se concentra en sus pensamientos y en su perspectiva. Lizzy odiará a Darcy por su porte reservado y orgulloso, sin olvidar que dice algo antipático sobre ella cuando la conoce. Y Darcy, por su parte, se mantiene distante de esa muchacha tan vivaz y contestadora. Me atrevo a decir que ella es una heroína bastante rara para la época. O, tal vez, yo me haya topado con pocas mujeres en la literatura de principios del siglo XIX que razonen tanto y tengan la capacidad de decidir qué hacer con sus vidas… a pesar de que las madres sean manojos de nervios andantes que las exponen como adornos en subasta. Al leer las salvajadas que exclama la señora Bennet (porque no habla, grita), toma sentido. De vuelta a Lizzy, me parece que le hace honor al pedestal de personajes literarios en donde está ubicada. Se avergüenza de la familia, se pasa de prejuiciosa, le cuesta pensar bien de la gente y está lejos de ser una sabelotodo. Austen nunca la presenta como un modelo a seguir, si no como un ser humano con errores y aciertos que busca desesperadamente la normalidad en un entorno que dedica horas y horas a hablar del matrimonio, la renta anual de X, vestidos y la vida de los vecinos, incluso en los momentos más delicados. Lizzy podría ser tranquilamente una mujer de este siglo atrapada en costumbres que hasta ella misma acepta, como el hecho de que una persona de rango inferior no pueda hablarle primero a una de rango superior y deba ser al revés. 

Me sorprendió encontrar (evidentemente, lo había olvidado) una descripción detallada de la indiferencia del señor Bennet hacia su esposa. En sus intercambios de opiniones se nota que a Bennet le importa un comino lo que le suceda a la señora, pero no había esperado que Austen le dedicara tiempo a ese matrimonio y que Lizzy fuera la que da la puntada final, en donde muestra su desilusión. Son párrafos agridulces y profundizan el comportamiento de Bennet en la novela. El “patriarca” de la casa pasa horas en la biblioteca e interviene para decidir… hasta que su voz se apaga. Los bocadillos que mete el señor Bennet se cuentan con los dedos y, a pesar de su hilaridad, transmiten la sensación de que él preferiría estar en cualquier otro lugar menos en esa casa llena de mujeres. En la primera lectura del libro lo vi con ojos más inocentes, pero ahora cambió un poco mi perspectiva. Con respecto a su esposa, sobrepasa los límites de mi paciencia si ignoro que se casó con el hombre equivocado. Me enoja que sólo piense en ganar esa carrera absurda que disputa con sus vecinas: “a ver quién establece a las mujeres primero”. Tiremos a nuestras hijas a los lobos con tal de que una alianza y una renta (de ambas partes) permitan su supervivencia, ya que si quedasen solteras traerían desgracias. Generalizo y uso “lobos” porque estas señoras que ofician de Cupido priorizan los ingresos del hombre, no la reputación. Ellos también sufren las presiones. SPOILER Basta con recordar a Catherine de Bourgh insistiendo en que Darcy debía casarse con su hija o a Bingley siendo persuadido por sus hermanas y el propio Darcy para que olvide a Jane. FIN DEL SPOILER  

No puedo omitir el tema de la relación amorosa entre los protagonistas, más allá de que sea muy común hablar de ello. Me encanta la forma paulatina SPOILER (bueno, a Darcy le costó menos enamorarse) FIN DEL SPOILER en la que estos dos tercos van cambiando los sentimientos desdeñosos por unos más positivos. En mis escenas favoritas siempre están ellos dos porque sus diálogos son chispeantes, incluso cuando pelean. Darcy trae polémica a la hora de opinar sobre él por las actitudes en las primeras páginas, pero creo que compensa las faltas en el carácter con lo que hace por Lizzy. Es más humano que sea imperfecto y no un depósito de cualidades que en la vida real brillan por su ausencia. 

Sostengo (no reseñé la primera lectura pero recuerdo qué me había faltado para las cinco estrellas) que el desenlace de la historia me pareció apresurado. En las últimas veinte páginas convergen todos los conflictos y se resuelven para que después Austen explique, en escasos párrafos, el destino de cada personaje. He observado este problema en otros libros de la autora y el más reciente fue Emma.  Particularmente, me hubiera encantado saber más de Mary, un personaje que se mueve como una sombra y es censurada cuando aparece. Una cuestión nueva que advertí fue que Bingley tiene poca participación y me dejó con ganas de conocerlo más. Aparece bastante al inicio y después la narración se limita a proporcionar información sobre su accionar, sin ahondar en el momento clave que le corresponde. Creo que se lo pinta mejor a Collins con las cartas larguísimas que escribe y su charlatanería pomposa. Estas cosas que señalo no desmitifican a Austen (para mí sigue siendo prácticamente indiscutible), sino que, a mis ojos, permiten considerar cuál de sus obras se acerca a la perfección, si eso existe. El hecho de que pueda aburrir o no pertenece al campo de la percepción del lector. Este libro me pareció muy dinámico aunque eso no justifique el final a las corridas, claro está.

Orgullo y prejuicio vale la pena el esfuerzo. No es un libro para todos (no existe el libro “para todos”, según mi criterio), pero al menos se puede utilizar para probar si Jane Austen se convierte en una escritora favorita o en una que conviene ignorar, pensando en una generación de lectores que probablemente la conozca más por las adaptaciones cinematográficas que por las novelas en sí. Como dato curioso, a Austen la descubrí así, porque la escuela nunca la mencionó y, en mi carrera, la pasan olímpicamente por alto. Algo me dice que su género y la asociación con libros dedicados a un público netamente femenino incentivan el olvido. Me causa extrañeza porque a las hermanas Brontë * se las podría acusar de lo mismo y, sin embargo, obtienen más reconocimiento. Supongo que forma parte de las numerosas incongruencias de este mundo tan grande llamado “literatura”.  Después de este lloriqueo lector- académico que solté, sólo me resta decir que adoro este libro y no hay argumento o desconsideración que me importe a la hora de hacerlo.    


(*) No tengo ningún problema con las Brontë (todo lo contrario), sólo las usé como ejemplo por los contrastes con el tratamiento que se le da a Jane Austen.

viernes, 28 de julio de 2017

"Embrujo", de Rachel Hawkins (Hex Hall #3)

Título: Embrujo

Título original: Spell Bound 

Serie: Hex Hall #3

Autor: Rachel Hawkins (1979)

Año de publicación: 2012

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

Composición de la serie:
1) Condena
2) Desafío
3) Embrujo

Spin off:
School Spirits


Aviso: la reseña puede ser un spoiler entero si no leyeron los libros anteriores. Los de este libro en particular están ocultos



Tres estrellas y una lágrima por el final. Honestamente, la pasé muy bien leyendo esta trilogía. Me entretuvo, incluso con sus fallas y la poca seriedad que a veces se le da a los asuntos por culpa de Sophie. Nada que merezca un repudio público o algo así, por supuesto. 

Sophie ahora está en casa de las Brannick, por consejo de Cal, y sin poderes. El motivo fue predecible desde el final del libro anterior, pero tiene algunas vueltas de tuerca que contribuyen a que no todo sea como lo imaginamos. No se sabe qué sucedió con sus amigos y con su padre, así que de alguna forma Sophie tendrá que empezar a planear qué hacer con el desastre que dejaron ese par de malditas (esquivo spoiler). 

Empiezo por lo negativo así liquido rápido la parte desagradable de toda reseña. Los personajes nuevos SPOILER (las Brannick en general) FIN DEL SPOILER no me gustaron. Son irritantes, sosos y no traen nada nuevo a la historia, salvo su propio modo de vida. El cambio (parcial, no total) de locación tampoco me pareció la gran cosa y, tal como venía sucediéndome desde el libro anterior, las descripciones siguen siendo convenientemente imprecisas. En definitiva, es una historia de personajes, magia y traumas (y eso está bien), pero a Hawkins le falta consolidar el suelo en donde pisan. 

En este libro sentí algo muy molesto: que había situaciones que se podían resolver de otra manera o que se estaban encarando desde el punto equivocado. Tal vez yo sea quisquillosa (OK, lo soy), pero eso le quita fuerza a lo que está pasando y a todos los planes que se arman para subsanar X problema. 

La parte linda de la reseña la reservo con el fin de elogiar las escenas que me dieron escalofríos y que son, obviamente, las que se meten con el lado oscuro de la magia. Y hablando del lado oscuro…

-[…] Ahora mismo la situación está estancada, pero se avecina algo, siento una…
-¿”Una gran perturbación en la Fuerza”?- lo interrumpí, sin poder evitarlo. 

Referencias como la anterior constituyen el humor de Sophie y no quería dejarlas pasar (porque se me antoja y ya, pero también porque tiene sus conexiones). Si bien a veces resulta superficial (lo he observado en el segundo libro y, como ya dije, saltea descripciones), puede actuar como un modo de descomprimir el horror de fondo. Básicamente, el uso de demonios adolescentes como armas de destrucción masiva da escalofríos y hasta podría tener algunas reminiscencias de la realidad. Lo mismo sucede con el poder (¿es blanco o negro?) y se deja una buena enseñanza al respecto. 

Las explicaciones que se buscan desde el principio de la saga se dan, a pesar de que algunas sean incompletas a propósito. Quedaron algunos cabos sueltos que podrían servir para un spin off que, efectivamente, existe. Me hicieron acordar al final de Vampire Academy, más preparado para continuar que para cerrar la historia. Lo cierto es que son razones sencillas, sin pretensiones y acordes a la presión de “hay que hacer algo rápido, hablemos luego”. Y el final-final me dejó descorazonada. Sabía que eso pasaría desde que terminé Desafío, pero se detalló de una manera tan triste que pensé que nunca lo predije. 

Así que Hex Hall me gustó mucho en su conjunto y estoy contenta. Es reconfortante saber que voy a poder acordarme de sus personajes y de la historia. Por más que no sea de dificultad cien sobre cien, intriga. En caso contrario, lo peor que le puede pasar al lector que no se enganche es leer tres libros, pero hey... al menos no son diez. 

martes, 18 de julio de 2017

"Emma", de Jane Austen

Título: Emma

Título original: Emma

Autor: Jane Austen (1775- 1817)

Año de publicación: 1815

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

[...] pero yo nunca me he enamorado; no va con mi manera de ser o con mi carácter, y creo que nunca me enamoraré. 





Me encanta Jane Austen y hoy se cumple otro aniversario de su fallecimiento. Este mes estoy releyendo Orgullo y prejuicio, el primer libro que leí de esta autora, y encontré que había cosas que había olvidado completamente o pasado por alto. Sé que hay mil maneras más creativas de recordar a Austen (y que otros prefieren olvidarla, ya que es una autora tan amada como odiada), pero me contento con subir la reseña de uno de los libros que más me gustaron de ella.




Gracias, Jane Austen, por no decepcionarme aún. Se nota que este lo escribió durante la madurez, porque ni Sensatez y sentimientos ni Orgullo y prejuicio tienen una trama que se asemeja a la de este y a la vez es más compleja. Uno de los motivos puede llegar a ser una protagonista que no lleva un cartel pidiendo que el lector la quiera (salvo en ocasiones puntuales) y muchos personajes que dan falsas impresiones. No pueden faltar las descripciones de los entretenimientos de zonas rurales y la fina ironía que utiliza Austen para quejarse de la sociedad. Podría haber sido perfecto pero, sobre el final (y trataré de justificarlo sin spoilers más adelante), se cortan hilos sin ninguna delicadeza y los acontecimientos se precipitan mucho. Contrastando esto con la lentitud del principio, no puedo pasarlo por alto. 

Como siempre, la corrección de la sinopsis de la edición que leí (la de la foto, también marcada en Goodreads): Emma no se muda a Hartfield porque ella ya vive allí. No está aburrida y Knightley no debería aparecer de golpe en el párrafo. En resumidas cuentas, Emma Woodhouse es una señorita de veintiún años, vive con su padre y ambos pertenecen a la buena sociedad de Highbury. La que se muda es la institutriz, Anne Weston, porque se casa. El matrimonio estuvo casi arreglado por Emma, ya que tiene como pasatiempo armar parejas y predecir una boda para los novios. Esto le va a traer problemas cuando intente hacer lo mismo con Harriet Smith, una amiga de condición social inferior. 

Después del insoportable párrafo que cuenta el argumento, los elogios: me encanta Emma como protagonista y creo que es una de las mejores de las novelas de Jane Austen (me falta leer Mansfield Park, para tener una idea acabada). Es egoísta, juzga a los demás por su clase social, cree que es la titiritera de la gente que la rodea y sólo tiene a George Knightley para que la enderece un poco en sus acciones. No quiere casarse y analiza punto por punto las situaciones que vive. No se la puede apreciar apenas empieza el libro porque la actitud molesta, es cierto, pero no se puede sacar a Emma de su contexto. Vive en una época en donde las personas eran definidas por sus posesiones y su renta anual, así que ella hace lo mismo porque, en realidad, no es tan inteligente como la pintan. Su poder de observación no es infalible y, por supuesto, no hay párrafos en donde filosofe sobre la vida o la economía de Gran Bretaña. Su inteligencia está basada en lo que se consideraba así en ese siglo para las mujeres. Obviamente, a los hombres se los medía con otros parámetros y tal vez por eso Emma toca una fibra sensible y Frank Churchill o Elton, que son más insoportables que ella SPOILER (y no, para mí el final no lo redime), FIN DEL SPOILER no lo hacen. Así que no hemos cambiado. Lo importante es que Emma va suavizando las opiniones y las actitudes a medida que se mete en problemas porque, a fin de cuentas, tiene capacidad de autocrítica. Me hubiera gustado que midiera las consecuencias de sus actos antes de ejecutarlos, ya que era tan lista. 

Hay otros que merecen que se los mencione porque completan el universo Austen. Knightley, Harriet y Augusta son tres muestras de distintos tipos de personas que se encuentran a menudo en estas novelas, pero tienen características que los diferencian del resto. Knightley tiene todo y no presume, Harriet no tiene nada y no le importa y Augusta tiene todo y lo refriega en cualquier rostro que se le cruce. Creo que Austen trabaja muy bien con estos tres y los desarrolla para que queden como ejemplo de esa sociedad que ella tanto miraba de reojo (el tratamiento era mutuo, me atrevo a decir). Luego está el padre de Emma, siempre listo para aportar la cuota de humor con su excesiva preocupación médica y climática. Todos son muy sinceros y algunas frases son difíciles de digerir desde la perspectiva de un siglo más benevolente, aunque sobrevivan los hipócritas. 

El puntapié inicial de la historia se da cuando Emma desea que Harriet, en detrimento de un hombre humilde que ama, se case con el señor Elton, quien la haría ascender socialmente. Harriet es una especie de proyecto de Emma y, a pesar de la manipulación a la que la pobre chica se somete sin ofrecer resistencia, la amistad entre ellas llega a ser importante en la trama. A partir de allí, se suceden los equívocos que no pueden faltar en las novelas de Austen, las palabras mal interpretadas, los temperamentos poco sondeados. Hay bailes, visitas y excursiones (otra cosa no se puede hacer, ya que no están en Londres) que sirven de marco para estos sucesos. Están bien armados y no detecté muchas conversaciones innecesarias, salvo las de la señorita Bates porque lo requería su personaje. Siempre está la sensación de que dan demasiadas vueltas para decir algo simple, pero se puede superar. La narración es afilada y se me hizo más llevadera y sensible que la de otras novelas de Austen (como Sensatez y sentimientos, por ejemplo). Básicamente, todo esto bien. Sin embargo, porque nada existe sin un “sin embargo”, la resolución del final me pareció precipitada. Creo que es uno de los pequeños defectos de la escritora: en las últimas treinta páginas se revelan cosas que se pueden sospechar desde el principio y, aunque causan enternecimiento, producen efecto de choque. O de incomodidad, al menos. SPOILER De repente, Harriet desaparece de la vida de Emma después de la confesión y hay un corte brusco en las relaciones, a pesar de que pase el tiempo. Me decepcionó que Emma se casara y tirara por la borda sus convicciones, pero bueno... Si se enamoró no la culpo. FIN DEL SPOILER Los cabos sueltos se dejan así como están y no pude atisbar un esfuerzo por terminarlos de buena manera. 

Con Emma queda reforzada la idea de que hay elementos que no se pueden juntar sólo porque se le ocurre a una sola persona sin tener en cuenta los sentimientos de la otra. Aun así, predomina (guste o no guste) la conveniencia por sobre los sentimientos. Austen no ofrece muchas salidas a esto: si alguien ama a una persona de baja condición, entonces las amistades y el trato hacia ella cambiará de acuerdo a cuántos escalones baje. Si los sube, obviamente, tendrá más beneficios. Y esta novela lo aclara y lo explica con lujos de detalles, además de cierta insistencia. Allí está la habilidad de Austen. Puede llegar a ser muy instructiva… y muy convincente. 

Emma se toma o se deja. A pesar de que el inicio del libro no tenga un brillo que invite a seguir leyendo, lo bueno empieza a surgir a los pocos capítulos. Ya no se vuelve tan largo y los personajes adquieren forma junto con la trama. Reconozco que Emma no es la protagonista más simpática del mundo y le falta mucho para ser Lizzy Bennet, pero tampoco encuentro razones para odiarla fervorosamente. El libro en sí mismo me pareció uno de los mejores de la autora (siempre me quedará la duda sobre lo genial que hubiera sido Sanditon) y lo recomendaría para lectores pacientes que no le teman a personajes no muy heroicos. 

viernes, 7 de julio de 2017

"Desafío", de Rachel Hawkins (Hex Hall #2)

Título: Desafío

Título original: Demonglass

Serie: Hex Hall #2

Autor: Rachel Hawkins (1979)

Año de publicación: 2011

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

Composición de la serie:
1) Condena
2) Desafío 
3) Embrujo

Spin off (hay que leerlo después del último):
School Spirits (ficha de Goodreads por acá)

Aviso: cierta información puede ser un spoiler para los que no leyeron el libro anterior




Es un milagro: leí dos libros de una misma saga. Hex Hall empezó medio tambaleante, con bailes acaramelados y corazones rosas flotando en el aire, pero ahora la trama compleja (es decir, la de los demonios, sus invocaciones y los enemigos de los Prodigium) es la que toma las riendas. Fue una buena movida de Hawkins, así como también estuvo bueno que cambiara el lugar de la acción.

No repondré mucho argumento porque creo que la sinopsis de esta edición (la pueden encontrar por acá) ya lo resume bien, aunque creo que también da información que no deberíamos saber desde que empezamos a leer. Lo importante es que Sophie va a pasar las vacaciones con su padre en Londres y conocerá al Concilio, antes de someterse (o no) a la Extracción. Obviamente, esto le causa dilemas porque sabe que Archer, el enemigo más chechi (?) del universo Prodigium, anda merodeando por ahí.

¿Cuáles son los puntos a favor? La trama ya no es tan simple y los personajes la acompañan en esa evolución. Los que ya conocemos salen (lentamente, pero lo hacen) del irritante estereotipo y presentan algunos giros muy interesantes, sobre todo en el final. Los nuevos (como el padre de Sophie y los miembros del Concilio) le aportan aire fresco porque, al menos, no se rozan con personajes de otras sagas. Hay temas lo suficientemente rebuscados como para que un libro juvenil no sea simplemente la copia de otro. La creación de demonios es cosa seria, sobre todo porque ni siquiera dentro de ese mundo son bienvenidos, debido a su inestabilidad. Y vaya que habrá muestra de eso en este libro… No puedo olvidarme de mencionar que me pareció que Desafío (nada que ver con el título original) estaba mejor escrito que el anterior, aunque con algunas falencias.

Le falta una estrella porque, hablando de falencias, las descripciones de las locaciones no me gustaron. Lo único que entendí es que todo era enorme y lujoso: el jarrón de acá es más grande, más bonito y más elegante que el de allá. Al usarse la primera persona, hay muchas partes como esas (además de las situaciones) en que se imprime el humor de Sophie y llega a sonar o muy cansino o muy superficial. No estoy diciendo que siempre sea así porque, de hecho, Sophie se vuelve mejor narradora (y, por ende, mejor personaje) en este libro. SPOILER Tampoco me gustó que haya trazos finos de un triángulo amoroso. A pesar de que Sophie no da signos de estar insegura, la forma en que irrumpe Cal en varias ocasiones me da la sensación de que algo va a pasar en el próximo. La escena de Sophie, Cal y Archer en el molino me hizo acordar a la escena de la carpa en Eclipse ¿Por qué el trío del amor siempre queda encerrado en algún lugar por el bien de la chica? Argh. FIN DEL SPOILER

En fin, la pasé muy bien leyendo Desafío, a tal punto que no demoré casi nada en terminarlo. El final está muy bueno y te obliga sin compasión a buscar el tercero para comenzarlo.